De la Directiva Presidencial a la innovación colombiana
El desafío de convertir una solución tecnológica en política de Estado
Una de las decisiones más relevantes, aunque poco conocidas, adoptadas por el Gobierno colombiano durante la emergencia ocasionada por el fenómeno de El Niño fue la expedición de la Directiva Presidencial 001 del 1 de abril de 2024. En ella no solo se impartieron instrucciones para el ahorro de agua y energía, sino que, por primera vez, el Estado reconoció expresamente el valor de una solución tecnológica concreta al recomendar el uso de colores claros en paredes, techos y pisos, así como pinturas atérmicas en cubiertas y fachadas de edificaciones ubicadas en climas cálidos, con el propósito de reducir la temperatura interior de los edificios.
No se trataba de una medida menor. Reducir la temperatura de una edificación implica disminuir la necesidad de aire acondicionado, reducir el consumo de energía eléctrica y, en consecuencia, las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) asociadas a su generación. Es una medida práctica, medible y plenamente alineada con las estrategias de adaptación al cambio climático y de eficiencia energética.
Sin embargo, la revisión de la información pública disponible no evidencia que esa directriz se haya convertido en un programa nacional, proyectos piloto, lineamientos técnicos o mecanismos de seguimiento que permitieran evaluar su implementación en la infraestructura pública.
Jorge De Moya recibió el Premio al Inventor Colombiano y la Medalla de Oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI/WIPO)
Cuando la innovación ya existe
Lo más significativo es que Colombia no necesita buscar exclusivamente soluciones en el exterior.
El país cuenta con un desarrollo tecnológico propio que ha sido reconocido internacionalmente. El ingeniero mecánico barranquillero Jorge De Moya recibió el Premio al Inventor Colombiano y la Medalla de Oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI/WIPO) gracias a su desarrollo del Revestimiento Termo-Óptico PCM, una innovación concebida para responder a las condiciones climáticas tropicales.
Este revestimiento funciona como una pintura especializada aplicable en techos y paredes que utiliza tecnología termo-óptica para reflejar la radiación infrarroja y disipar el calor hacia el exterior. Además, incorpora propiedades que permiten controlar la humedad ambiental, aportar características antisépticas y contribuir a la captura de dióxido de carbono (CO₂), ofreciendo una solución integral para mejorar el confort térmico y reducir la demanda energética de las edificaciones.
Las pruebas piloto realizadas por su equipo mostraron reducciones significativas de la temperatura en interiores, lo que representa un importante potencial para disminuir el uso de sistemas de climatización y, por ende, el consumo de energía.
Una coincidencia que merece atención
Resulta llamativo que la tecnología reconocida por organismos internacionales coincida con la solución que el propio Gobierno colombiano incorporó dentro de la Directiva Presidencial de 2024.
Sin embargo, ese reconocimiento administrativo no llegó a consolidarse en una estrategia nacional de implementación que permitiera evaluar su impacto en hospitales, colegios, universidades, edificios administrativos, instalaciones militares, aeropuertos o programas de vivienda.
En un contexto donde el cambio climático incrementa las temperaturas y eleva la demanda energética, la incorporación de este tipo de tecnologías representa una oportunidad para fortalecer la resiliencia de la infraestructura pública y reducir costos operativos.
El reto del nuevo Gobierno
Con la elección de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia, el país inicia una nueva etapa en la formulación de sus políticas ambientales y energéticas.
En ese contexto, la anunciada llegada de Fabio Arjona al Ministerio de Ambiente abre la posibilidad de retomar iniciativas como la contenida en la Directiva Presidencial 001 de 2024 y avanzar hacia una política pública con objetivos, indicadores y mecanismos de implementación que promuevan el uso de tecnologías de eficiencia energética desarrolladas en el país.
Más allá del debate político, el desafío consiste en convertir una recomendación administrativa en una estrategia de Estado capaz de generar beneficios ambientales, económicos y sociales medibles.
Innovación, competitividad y soberanía tecnológica
Mientras numerosos países invierten en tecnologías para combatir el calentamiento urbano y reducir el consumo energético, Colombia posee una innovación nacida en su propio territorio y avalada por uno de los máximos organismos internacionales en materia de propiedad intelectual.
Respaldar este tipo de desarrollos no representa únicamente un reconocimiento al talento nacional. También constituye una estrategia para fortalecer la competitividad, impulsar la industria basada en conocimiento, generar empleo de alto valor agregado y posicionar al país como referente regional en soluciones tecnológicas para la sostenibilidad.
La transición energética no depende únicamente de grandes proyectos de generación eléctrica. También requiere innovaciones aplicadas a la infraestructura cotidiana, capaces de mejorar la calidad de vida de millones de personas y reducir de manera tangible el consumo energético.
La Directiva Presidencial de 2024 dejó planteado el camino. Ahora corresponde al nuevo Gobierno decidir si esa visión permanece como una recomendación administrativa o se convierte en una política pública que impulse la innovación colombiana y permita que una tecnología desarrollada en el país contribuya de forma decisiva a la construcción de una Colombia más eficiente, competitiva y sostenible.

